
Mangosta India
Herpestes auropunctatus

La mangosta, el pequeño cazador con sentidos agudos
La mangosta india (Herpestes auropunctatus) es un mamífero pequeño, rápido y curioso, reconocible por su cuerpo alargado, hocico afilado y cola larga y tupida. Introducido en varias islas del Caribe, ahora vive en áreas abiertas, bordes de bosques y, a veces, cerca de hogares, donde se mueve con agilidad.
Clasificado como de menor preocupación (LC) por la UICN, forma poblaciones estables en muchas regiones en las que se ha establecido. Como especie oportunista y adaptativa, participa en la regulación de animales pequeños, como roedores y ciertos reptiles, un papel que influye en los ecosistemas del Caribe.
La mangosta mide unos 30 a 40 cm y tiene una cola casi tan larga como su cuerpo. Su pelaje marrón grisáceo ligeramente manchado le permite mezclarse fácilmente con los matorrales. Siempre en movimiento, inspecciona sin descanso los suelos, los troncos y los grupos de vegetación para identificar cualquier presa o fuente de alimento.
Omnívora, consume insectos, huevos, pequeños vertebrados, frutas o, a veces, anfibios. Caza principalmente en el suelo y utiliza su vista precisa para detectar cada movimiento. Su velocidad de ejecución lo convierte en un depredador eficaz, especialmente en entornos densos.
En el zoológico de Martinica, la mangosta vive en un espacio donde los troncos y los escondites le permiten expresar su comportamiento natural. Los visitantes suelen observarla deslizándose entre los elementos de la decoración, atentos al más mínimo movimiento a su alrededor.
















Quelques anecdotes

Un intrépido cazador de día
A diferencia de muchos carnívoros pequeños, las mangostas están activas principalmente durante el día. Esto le permite identificar insectos o pequeños vertebrados con mayor facilidad. Su capacidad para cazar a la luz del día a menudo le da una ventaja sobre otras especies nocturnas.

Un campeón en tirar la comida
La mangosta utiliza un conjunto de señales visuales y sonoras para explorar su entorno. Raspa el suelo, busca racimos de hojas e inspecciona los troncos caídos. Su método, rápido y metódico, aumenta sus posibilidades de encontrar comida y, al mismo tiempo, evita a depredadores como Boa constrictora.
