Dos nacimientos marcaron la vida del parque en 2025, pero también la de los equipos animales, comprometidos a diario con la protección de las especies amenazadas. Una cría de mono araña de cara roja y, más tarde, una cría de oso hormiguero, vinieron a agrandar la gran familia del zoo. Dos acontecimientos felices, pero sobre todo dos avances concretos para la conservación, en el marco de programas europeos de protección de especies.
Una cría de mono araña de cara roja nacida el 23 de agosto de 2025
El 23 de agosto de 2025 nació en el Zoo de Martinica una pequeña hembra de mono araña de cara roja. Su madre, Ali, y su padre, Stone, forman parte del grupo de ateles alojado en el parque. Un nacimiento muy esperado, seguido de cerca por los cuidadores y vivido como una gran victoria por todo el equipo.
El mono araña de cara roja es una especie clasificada como Vulnerable. En estado salvaje, sufre la deforestación, la fragmentación de su hábitat y la caza. Cada nacimiento representa, por tanto, una esperanza adicional para la supervivencia de la especie. Desde sus primeras horas de vida, la pequeña atelina permaneció aferrada a su madre, tal y como dicta el comportamiento natural de la especie. Este vínculo madre-cría es esencial en los ateles: condiciona el aprendizaje, la seguridad y el buen desarrollo del joven primate.

El mono araña de cara roja: un primate amenazado y protegido
El mono araña de cara roja vive principalmente en la canopia de los bosques tropicales de América del Sur. Muy ágil, se desplaza gracias a sus largos brazos y a su cola prensil, un auténtico quinto miembro.
Esta especie desempeña un papel clave en el bosque tropical. Al alimentarse sobre todo de frutos, participa activamente en la dispersión de semillas y en la regeneración de los ecosistemas forestales.
Sin embargo, su futuro es frágil. La desaparición de los bosques primarios reduce drásticamente su hábitat natural. Por esta razón, el mono araña de cara roja forma parte de un programa europeo de cría (EEP), coordinado a escala europea. Este programa garantiza una gestión genética rigurosa de las poblaciones en los parques zoológicos.
“La llegada de esta pequeña hembra al Zoo de Martinica es mucho más que un acontecimiento feliz: es una verdadera victoria para nuestros equipos animales, que trabajan cada día por la conservación de la especie.”
Jimmy Limousin – Director del Zoo de Martinica
Una cría de oso hormiguero nacida el 30 de septiembre de 2025
Apenas un mes después, el Zoo de Martinica vivió un nuevo nacimiento excepcional. El 30 de septiembre de 2025, nació una cría de oso hormiguero, hija de Zylia, la hembra, y Mahiri, el macho, ambos alojados en el parque.
El oso hormiguero, también llamado oso hormiguero gigante, es una especie tan impresionante como discreta. Su nacimiento en un zoo es un acontecimiento poco común, ya que la reproducción de esta especie sigue siendo delicada, incluso en un entorno controlado.
Desde sus primeros instantes, la cría se instaló sobre el lomo de su madre, donde permanecerá durante varios meses. Este comportamiento es típico del oso hormiguero y permite que la cría se mantenga protegida mientras descubre progresivamente su entorno.
Si no la ves durante tu visita, no te preocupes. Es probable que la madre se haya refugiado a la sombra de los arbustos o en una zona tranquila de su espacio para ofrecer mayor protección y bienestar a su cría.

El oso hormiguero: una especie en peligro
En estado salvaje, el oso hormiguero está clasificado como Vulnerable. Está amenazado por la destrucción de su hábitat, los incendios forestales, los atropellos y la caza furtiva. Animal solitario y discreto, depende de grandes territorios para alimentarse, principalmente de hormigas y termitas.
Aun así, el oso hormiguero cumple un papel ecológico clave. Al regular las poblaciones de insectos, contribuye al equilibrio de los suelos y de los ecosistemas naturales. Al igual que el mono araña de cara roja, el oso hormiguero forma parte de un programa europeo de conservación (EEP). Estos programas permiten coordinar los nacimientos, evitar la consanguinidad y mantener poblaciones sanas en los parques zoológicos, al tiempo que apoyan la conservación de las especies en la naturaleza.
El nacimiento de esta cría de oso hormiguero en el Zoo de Martinica es, por tanto, una señal muy positiva para el futuro de la especie.
«Cada nacimiento es una recompensa inmensa para todo el equipo. Ver crecer a este pequeño oso hormiguero aquí es la prueba de que nuestro compromiso tiene sentido.»
Sabine, jefa cuidadora de animales
Dos nacimientos, un mismo compromiso
Estos dos nacimientos no son fruto del azar. Son el resultado de un trabajo a largo plazo realizado por equipos animaliers expertos y apasionados, veterinarios y científicos del Zoo de Martinica, en estrecha colaboración con los coordinadores de los programas europeos. Cada animal es seguido de manera individual. Las condiciones de vida, la alimentación, el enriquecimiento del entorno y el bienestar están en el centro de las prioridades. El objetivo no es solo acoger animales, sino participar activamente en su preservación.
Ver nacer, el mismo año, un mono araña de cara roja y un oso hormiguero en el parque es una recompensa inmensa para el trabajo realizado por todo el equipo.
Un papel esencial de sensibilización
Más allá del nacimiento en sí, estos acontecimientos tienen también un fuerte valor pedagógico. Permiten explicar al público por qué ciertas especies están amenazadas, a qué peligros se enfrentan y cómo los zoológicos se implican de manera concreta.
Y la historia continúa. Cada día, en el Zoo de Martinica, cuidadores y equipos prosiguen este trabajo discreto pero esencial, para que nuevas buenas noticias puedan ver la luz en el futuro.
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