
Guacamayo escarlata
Ara Macao

La guacamaya escarlata, un gran loro neotropical del zoológico de Martinica
La guacamaya escarlata (Guacamayo de Macao) es uno de los loros neotropicales más grandes y coloridos. De tamaño imponente, tiene un plumaje rojo escarlata, plumas de vuelo de color amarillo y azul brillante y una piel facial blanca alrededor del ojo, características que la convierten en una especie reconocible al instante.
La especie está clasificada como de menor preocupación (LC) por la UICN. Sin embargo, algunas poblaciones locales están sometidas a una presión considerable, como la pérdida de hábitats forestales y la caza furtiva en varias zonas de América Central y del Sur.
En su estado natural, la guacamaya escarlata vive en las selvas tropicales, a menudo cerca de arroyos y bordes abiertos. Su vuelo potente y directo le permite recorrer grandes distancias en busca de frutas, semillas y frutos secos que han caído al suelo o alrededor de las ramas, una dieta similar a la de otros loros que se observan en el zoológico, como el Loro real Amzónico, el Amazona alinaranja De nuevo, el Guacamayo azul.
Muy sociable, este guacamayo a menudo se mueve en pequeños grupos familiares en la naturaleza. En el zoológico de Martinica, dos parejas de guacamayos escarlatas viven en un espacio que comparten con los saimiris, lo que ofrece a los visitantes la oportunidad de observar sus dinámicas interacciones y comportamientos sociales.















Quelques anecdotes

Un espectáculo de colores en pleno vuelo
En el cielo del zoológico de Martinica, la guacamaya escarlata en vuelo es una verdadera imagen viva. Sus plumas rojas, amarillas y azules forman un arco extravagante a medida que se eleva entre los árboles, ofreciendo un espectáculo visual impresionante que los visitantes no olvidan fácilmente.

Inteligencia claramente visible en el día a día
El guacamayo escarlata es un ave muy atenta a su entorno. En el zoológico de Martinica, los visitantes pueden observar su capacidad para analizar situaciones, manipular objetos con el pico y las patas o anticipar los enriquecimientos que ofrecen los curanderos. Esta curiosidad constante ilustra la gran inteligencia de los loros grandes y su constante necesidad de estímulos.
